Y bueno... Uno cree en muchas cosas a lo largo de la vida. Creer en algo hace que algo tenga un sentido, por lo menos para el que cree. Tener fe en algo es creer que existe. Yo creía en la religion, durante mi crecimiento no había forma de negar lo que nos decían, lo que nos inculcan en la cabeza desde pequeños. Era cuestión de fe. Ya terminada la escuela, sin la obligación de seguir preceptos religiosos, dejé de creer. Sigo respetando mucho todo ese culto y obviamente estoy muy ideologicamente atravesado por toda la influencia católica con la que crecí. Fui a un casamiento el otro día, a la ceremonia. El poder de atracción de una creencia especifica hacia el creyente es asombrosa. Así y todo no podía dejar de preguntarme porque con un tema tan importante como es la fe, hay tantas religiones distintas... ¿por qué tengo que seguir siendo católico si para otra persona en otro lugar del mundo lo que yo crea no tiene sentido? Las religiones son simbolicas, intentan representar y hacer referencias, una alegoría hacia otra cosa, referenciar "eso otro". Lo simbólico no solo remite a un significado, sino que lo hace estar presente: representa el significado. Representación no quiere decir que algo esta allí en lugar de otra cosa, lo representado está ello mismo ahí y tal como puede estar ahí en absoluto. La escencia de lo simbólico consiste precisamente en que no esta referido a un fin con un significado que haya de alcanzarse intelectualmente, sino que detenta en sí su significado. Hay algo más, es muy dificil no dudar de algún poder mayor que domina todo. Prefiero dejar de lado el simbolismo, pero a la vez cuesta creer en algo tan grande, se me aparece Darwin y la evolución, la ciencia y todo ese rollo. Y al mismo tiempo puedo creer en el amor.
En el Banquete de Platón, se relata una historia bellisíma. Aristófanes narra una historia, todavía hoy fascinante, sobre la escencia del amor. Cuenta que los hombres eran origialmente seres esféricos; pero habiéndose comportado mal, los dioses los cortaron en dos. Ahora, cada una de estas dos mitades, que habían formado parte de un ser vivo completo, van buscando su complemento. Cada hombre es, en cierto modo, un fragmento de algo; y eso es el amor: que en el encuentro se cumple la esperanza de que haya algo que sea el fragmento complementario que nos reintegre. Esta profunda parábola de encuentro de almas y de afinidades electivas puede transferirse a la experiencia de creer en la busqueda de un fin, de un estado de bienestar inconmensurable. De un sentido. Mera deducción idealista. Que haya un sentido es claramente que solo exista el medio como herramienta para alcanzar un objetivo. No se puede hablar de una transmición o mediación de sentido sin más. La experiencia del amor es un impacto, un ser volteados, lo que sucede por medio de la particularidad con las que nos sale al paso cada experiencia amorosa. Sólo esto nos conduce a que el amor no es, en ningún sentido, una alegoría, es decir, no dice algo para que así se piense en otra cosa, sino que solo y precisamente en él mismo puede encontrarse lo que tenga que decir, lo que tengamos que creer.
texto inacabado.....
Falta mucho para descifrar algo todavía...
BELIEVE (creer) en inglés incluye la palabra
LIE (mentir)
Yo creía muchas cosas, sigo creyendo y cada vez es peor...
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