02 octubre 2007

De la nada y la existencia

Vacío.
Salir de la nada. Abro los ojos y me inmerso en la realidad. Veo el techo blanco, la luz de la mañana asoma por el borde de la ventana.
Es un día nublado.
Estiro los brazos, me froto los ojos y me destapo. Con un movimiento levanto las piernas y me paro.
Nauseas.
Mis sentidos no vuelven en si, se quedaron volando en el sueño vacío. Mi instinto me lleva inmediatamente al baño.
Escalofríos.
Me enjuago la cara con abunadante agua fría, me despierta, me da la sensación de volver a vivir.
Pienso.
Pienso en nada. La costumbre me envuelve nuevamente, otra vez, otro día, otra mañana... Vuelvo a pensar, no puedo dejar de hacerlo.
La existencia me resulta agotadora.
Nacer, crecer, reproducirse, morir.
¿Cuál es mi destino? ¿Hay un destino?
Palabras sin sentido. Quiero concentrarme en mantener una idea.
No.
Escucho pensamientos y música.
Estoy ahora frente a una computadora que me muestra datos de los teléfonos móviles de las personas que llaman desde España al 123. Hace más de una hora que no hay llamadas.
Me manda mensajes una persona que quiero. ¿Qué quiero? ¿Qué Quiere?
Me duele un poco la cabeza, me estoy resfriando también.
Tengo sed.
Vuelvo a lo de antes, releo. Golpeo la lapicera contra el cuaderno.
03:55AM en España.
Utopic de Underdog suena en el mp3...
me quiero ir a dormir, estar en mi cama, volver a la existencia y dejar de aparentar lo que soy.

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